Un estudio español muestra que los niños cuyas madres comieron más frutos secos al inicio de la gestación obtuvieron los mejores resultados en todas las pruebas que midieron la función cognitiva.

Estudio dirigido por el Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal). Éste publicado en la revista científica ‘European Journal of Epidemiology’, encontró vínculos entre una dieta materna rica durante el primer trimestre del embarazo y un mejor desarrollo neurológico en el niño.

A un grupo de madres de Asturias, Guipúzcoa,Cataluña y Valencia se les mandó rellenar un cuestionario sobre sus hábitos alimentacios durante el primer y último trimestre de su embarazo. El desarrollo neuropsicológico de los niños se evaluó mediante varias pruebas estándar validadas internacionalmente. Se realizaron a 18 meses, 5 y 8 años después del nacimiento.

El análisis de los resultados mostró que el grupo de niños cuyas madres comieron más frutos secos durante el primer trimestre del embarazo obtuvo los mejores resultados en todas las pruebas que midieron la función cognitiva, la capacidad de atención y la memoria de trabajo.

¿Qué frutos secos tomaron ese grupo de madres?

Los frutos secos que se usaron en el estudio fueron nueces, almendras, cacahuetes, piñonesavellanas. Los efectos beneficiosos observados podrían deberse al hecho de que los frutos secos proporcionaron altos niveles de ácido fólico y, en particular, ácidos grasos esenciales como el omega 3 y el omega 6. Estos componentes tienden a acumularse en el tejido neural, sobretodo en las áreas frontales del cerebro, que influyen en la memoria y en las funciones ejecutivas.

Los beneficios descritos en este estudio se observaron en el grupo de madres que reportaron el mayor consumo de frutos secos, un promedio semanal de poco menos de tres porciones de 30 g. Este consumo es ligeramente más bajo que el consumo promedio semanal recomendado en la guía de alimentación saludable publicada por la Sociedad Española de Nutrición Comunitaria (SENC), que es de entre tres y siete porciones por semana. Esto hace pensar que si las madres hubieran consumido el promedio semanal recomendado, los beneficios podrían ser mucho mayores.

¿Y a partir del tercer mes qué ocurre?

El estudio también analizó el consumo de frutos secos de las madres durante el tercer trimestre de su embarazo, pero en este caso no se observaron asociaciones con los resultados neuropsicológicos o las asociaciones encontradas fueron más débiles.

Aunque es un estudio muy reciente y hay que seguir investigando, si que se obtienen como primeras conclusiones que:

El consumo de frutos secos en el embarazo mejora el desarrollo neurológico de los niños.

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